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Ataque terrestre, aliado para equipos que perdieron a sus QBs franquicia

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¿Cuáles serán los equipos que podrán estar en la postemporada? (3:21)

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Tan pronto cae un quarterback franquicia por lesión, la percepción general es que el equipo en cuestión irá en caída libre.

Eso sucede la mayoría de las veces, pero algunos equipos logran mantenerse a flote por una sencilla razón: un sistema ofensivo bien balanceado y que puede apoyarse en un eficiente ataque terrestre, como lo pueden hacer los Philadelphia Eagles tras perder a su quarterback Carson Wentz por una rotura de ligamento anterior cruzado en la rodilla y como lo han hecho los Minnesota Vikings desde que la Semana 1, cuando perdieron a Sam Bradford por una lesión en la rodilla izquierda.

Eagles sin Wentz
Ante la ausencia de Wentz con los Eagles, la atención se ha centrado en su suplente, Nick Foles, pero, la realidad es que difícilmente el coach Doug Pederson mantendrá el mismo sistema ofensivo ante el repentino y necesario cambio de quarterbacks.

En la última recta de la temporada regular, cuando el clima reduce la efectividad del juego aéreo, la importancia del ataque terrestre aumenta y los Eagles están bien armados con LeGarette Blount y Jay Ajayi para respaldar a Foles y cargar con el peso de la ofensiva.

Los Eagles tienen la segunda mejor ofensiva por tierra de la NFL, la cual produce 143 yardas en promedio por partido con Blount como principal arma y con Ayai como un complemento ideal.

Mientras Blount suele desgastar físicamente a las defensivas rivales con sus embates a la línea de scrimmage, Ajayi entra en acción para sumar yardas ante defensivos agotados y golpeados.

Tras ser cambiado por los Dolphins a los Eagles, Ajayi promedia prácticamente siete yardas por acarreo. Con Miami, ese promedio era de 3.4 yardas.

Antes de que Ajayi llegara a los Eagles, los Eagles promediaron 129.3 yardas por juego y en los últimos cinco juegos con Ajayi vestido de verde, Philadelphia corre para 165 yardas por partido.

Jugadas de engaño, espacios en zonas cortas y profundas en el juego aéreo o duelos disparejos de corredores y linebackers son situaciones que un eficiente ataque terrestre puede crear y los Eagles, con Blount y Ajayi, tienen lo suficiente y más para respaldar así la labor de Foles y no obligarlo a jugar como Wentz.

Vikings sin Bradford… ni Teddy Bridgewater
El trabajo que ha hecho Case Keenum al mando del ataque de Minnesota podría calificarse como extraordinario y mucho del éxito de los Vikings en la actual temporada se debe a su desempeño.

Sin embargo, Keenum ha jugado con el beneficio de contar con un buen ataque terrestre, el octavo mejor de la NFL al promediar 121.1 yardas por juego, encabezado por el eficiente Latavius Murray.

Los Vikings tienen un ataque terrestre similar al de los Eagles, aunque no de poder y agilidad como el que protagonizan Blount y Ajayi sino de menor desgaste con Murray (155 acarreos en 2017) y Jerick McKinnon (122 acarreos).

Tener a Murray en el backfield, en ocasiones con McKinnon, obliga a las defensivas rivales a cubrir individualmente, lo que siempre será benéfico para el quarterback.

Un frágil respaldo
Existe el otro lado de la moneda, equipos que perdieron a su quarterback franquicia por lesión, pero que, al no tener el arsenal necesario para compensar su ausencia, sufren para equilibrar su sistema ofensivo y, por ende, su temporada está en riesgo de colapsar.

En esa categoría están los Green Bay Packers, que, aunque han mejorado las últimas semanas con Brett Hundley como su quarterback, han batallado en lo general para mantenerse a flote.

Aaron Jones no es precisamente un corredor de élite y su posición 40 en la lista de yardas por tierra así lo indica, así como el lugar 17 (106.8 yardas por juego) que ocupa el ataque terrestre de los Packers.

Estos números obligan a Hundley a intentar ganar los juegos con su brazo, pero la falta de equilibrio podría dejar a Green Bay fuera de la pelea, incluso, antes de que Aaron Rodgers regrese a la acción.